Denver, 30 jul (EFE).- Los mercados de granjeros aceptan cupones o estampillas de comida en formato electrónico para facilitar el consumo de alimentos frescos y nutritivos a familias de bajos recursos.
Los cupones de comidas se aceptan desde hace décadas en los mercados de granjeros, pero desde 2004, cuando el gobierno federal reemplazó los cupones de papel por tarjetas de débito electrónicas, numerosos mercados se vieron obligados a rechazarlos por carecer de las terminales electrónicas inalámbricas.
Los gobiernos federales y estatales, junto con organizaciones no lucrativas y asociaciones de granjeros, comenzaron a gestionar la distribución e instalación de terminales en mercados de todo el país para que las personas más pobres pudiesen usar sus tarjetas de transferencia electrónica.
Cada terminal tiene un costo promedio de 1.100 dólares, más gastos mensuales por uso y mantenimiento.
Por ello, hasta 2008 (año más reciente con estadísticas completas) apenas 750 mercados estaban equipados con terminales en EEUU, mientras que ahora la cifra ha subido a 4.700.
Como la mayoría de los mercados funciona al aire libre y una vez por semana, no siempre se justifica instalar las terminales, explicó Molly Hanson, coordinadora de LiveWell en Wheat Ridge (al oeste de Denver), donde funciona desde hace 33 años el mercado de granjeros más antiguo de Colorado.
En junio pasado, este mercado comenzó a procesar las tarjetas electrónicas, notándose desde entonces un importante aumento en la cantidad de familias de bajos ingresos que asiste para comprar productos frescos, explicó Hanson.
"Al aumentar el acceso a frutas y verduras frescas se fomenta la adopción de hábitos de comida saludables y de esa manera se previene la obesidad. En Colorado, la obesidad afecta al 55 por ciento de los adultos y al 26 por ciento de los niños, mayormente latinos", comentó.
Hanson logró que la Oficina de Salud Pública del Condado Jefferson, la Coalición LiveWell, la ciudad de Wheat Ridge, y dos agrupaciones de granjeros locales compartiesen el costo de instalar la terminal, que se usa solamente los jueves entre mayo y octubre de cada año durante cuatro horas.
En Montana, un programa similar facilita la instalación de las terminales. En Iowa, el estado les da las máquinas a los granjeros y hasta paga los gastos mensuales asociados con su uso.
En Nueva Jersey, los granjeros también reciben el equipo inalámbrico, pero en otros estados, como Colorado, deben comprarlo ellos mismos o solicitar subsidios.
Por eso, Alan Mazzotti, dueño de una granja cerca de Hudson (al noreste de Denver) y director este año del Mercado de Granjeros en Wheat Ridge, consideró de gran valor la ayuda recibida.
"Somos granjeros. Y en este mercado somos todos voluntarios. Vendemos lo que nosotros mismos producimos", dijo Mazzotti, cuya familia se dedica a la agricultura en Colorado desde hace cinco generaciones.
"Es muy importante que todos los sectores de la población, incluso los menos afortunados, deben tener acceso a frutas y verduras frescas", agregó.
Elana Fox, coordinadora del programa de agricultura urbana del Distrito de Conservación del Condado Jefferson, está a cargo de la supervisión y operación de las terminales en el Mercado de Granjeros de Wheat Ridge.
Según Fox, "el mercado se está transformando en uno de los más exitosos de Colorado, tanto en cantidad de personas como en volumen de ventas".
"Pero todavía nos gustaría ver a más latinos aprovechando este nuevo servicio, para que tengan acceso a comidas saludables", agregó.
Otro mercado de granjeros de Colorado, el del Condado Chaffee, provee gratis una bolsa de cinco libras de frijoles, arroz o pasta a toda persona que use la tarjeta electrónica de cupones de comida.
"Es un esfuerzo que hacemos para fomentar un aumento en el consumo de frutas y verduras. Y es una manera de que los granjeros ayudan a las familias con menos recursos", dijo Lisa Malde, directora de LiveWell en ese condado.
Las estampillas de comida se pueden usar para comprar frutas y verduras frescas, y productos como pan, pasta, arroz, carne, salsas y tortillas, pero no para comida recién preparada o caliente.
"Con frecuencia se piensa que los granjeros solamente alimentan a la clase acaudalada. Pero al aceptar los cupones electrónicos se facilita que las personas con menos ingresos aprovechen la comida fresca localmente producida", dijo Hanson.